Sabiduría que clama

¿Por qué Dios no simplemente perdona los pecados de todos?

 

¿por qué Dios no me dice simplemente: ‘Es cierto que has hecho mal, pero yo te perdono, y allí termina todo el asunto’?”

 

Con suma reverencia para con el nombre y el carácter de Dios, debo decir que tal curso de acción es imposible. Dios es infinitamente justo y santo, Él es el Juez de toda la tierra, y debe castigar el pecado.

Ustedes saben, queridos amigos, que hay momentos, incluso en la historia de los reinos terrenales, en los que los gobernantes dicen, al menos por sus acciones si no es que por sus palabras: “hay sedición por todas partes, pero dejaremos que continúe; no queremos parecer severos, así que no queremos suprimir a los rebeldes.”

¿Cuál es la consecuencia inevitable de tal conducta? Pues bien, que el mal se torna peor y peor; los hombres rebeldes presumen basándose en la libertad que les es concedida, y se toman mayores libertades; y, a menos que el legislador tuviera la intención que su ley fuera pateada por toda la calle como un balón de fútbol, a menos que pretenda que la paz y la seguridad de sus súbditos que cumplen con la ley sea absolutamente destruida, al final está obligado a actuar; y dice: “no; no puede permitirse que este estado de cosas continúe. Yo sería cruel para con los otros a menos que desenvaine la espada y haga justicia para ser respetado por todo mi reino.”

Yo les digo, queridos amigos, que la cosa más terrible del universo sería un mundo lleno de pecado, y, sin embargo, que no hubiera un infierno para su castigo. La más espantosa condición en la que se podría encontrar alguien es la condición de absoluta anarquía, cuando cada persona hace lo que le plazca, y la ley se vuelve totalmente despreciable.

Ahora, si después de que los hombres hubieren vivido vidas de impiedad y pecado, de los que nunca se arrepintieron, y de cuya culpa no han sido exonerados, Dios los llevara tranquilamente al cielo, todo gobierno moral habría llegado a un término, y el propio cielo no sería un lugar al que alguien necesitara desear llegar. Si los impíos fueran allí en el mismo estado en que se encuentran aquí, el cielo se convertiría en una suerte de antesala del infierno, un respetable lugar de condenación; pero ese no podría ser nunca el caso. “El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?”

Él ha formulado un plan maravilloso por el cual puede perdonar al culpable sin sacudir, en el menor grado, los cimientos de Su trono, o poner en peligro Su gobierno. ¿Quisieran ser salvados de esa manera o no? Si rechazaran el camino de salvación de Dios, han de perderse, y la culpa permanecerá a su propia puerta. Dios no permitirá la anarquía para satisfacer sus antojos, ni dejará vacío el trono del cielo para que podamos ser salvados según nuestro propio capricho.

Al costo infinito del amor de Su corazón, por la muerte de Su propio amado Hijo, Él ha provisto una vía de salvación; y si ustedes rechazaran eso, no necesitarían hacerse la pregunta de Job, pues sabrían por qué no quita su rebelión y no perdona su iniquidad; y sobre su cabeza recaerá la sangre de su alma inmortal.

~Charles Spurgeon

Extracto del sermón: Por Qué No Son Perdonados Algunos Pecadores

La ley de Dios es superior a la ley humana

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